La Viña del Señor
A Maru Campos, la gobernadora panista de Chihuahua ya se le está comparando con Manuel El Maquío Clouthier, por el liderazgo que está construyendo al interior del PAN y fuera de este partido, la segunda fuerza política del país. Algo que ni Xóchitl Gálvez logró estructurar como opción de cambio en 2024, frente al arropamiento presidencial de la candidata-corcholata del partido hegemónico Claudia Sheinbaum.
Lo anterior gracias a su resistencia ante los embates con olor a operación de Estado, que desde la presidencia de la República y de su partido oficial se ha emprendido por el affaire de la presencia de elementos de la CIA en la entidad que participaron sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores junto al ejército y la policía de investigación chihuahuense en la destrucción del mayor narcolaboratorio del Cártel de Sinaloa en el municipio de Morelos, gobernado por Morena.
En un país como México con el 33% de su territorio bajo control del crimen organizado, es decir por organizaciones terroristas extranjeras desde la óptica del Departamento de Estado estadounidense, una población y productores asediados y asesinados por los delincuentes (Bernardo Bravo, líder de los limoneros de Michoacán, ataques a la población de Chilapa, Guerrero, los desplazados de Chiapas, etc.); políticos y criminales durmiendo en la misma cama (declaración de Terrance Cole de la DEA ante el Congreso de E.U.) y funcionarios y políticos opositores víctimas de la violencia (Carlos Manzo, Héctor Melecio Cuén, etc.), el reclamo morenaco se antoja irrisorio.
No por nada el Departamento de Justicia de los E.U. instruyó a los 93 fiscales federales de ese país a triplicar las acusaciones de narcopolíticos de México, a quienes se les juzgará bajo las leyes antiterroristas extremadamente duras.
Tal vez por eso Ariadna Montiel tiembla de miedo ante lo que se viene y la urgencia –antes de que Morena se le vaya de las manos– de depurar a su partido de los malos elementos, en una purga que se percibe que rayará –de darse—en lo estalinista.
Y ese germen, que hoy representa Maru Campos, pudiera cuajar en una candidatura moralmente poderosa de una oposición casi desaparecida y sin capacidad de respuesta durante todo el pasado sexenio cuatrotero.
Una Corina Machado chihuahuense
Y si somos de los que creemos de que en la política no hay coincidencias y de que México es un país surrealista (André Bretón dixit), bien podríamos encontrarnos en el proceso de creación de la Corina Machado mexicana en la persona de Maru Campos. Corina fue y es la mayor líder a la república bolivariana que Hugo Chávez y Nicolás Maduro encabezaron en Venezuela y cuyo script AMLO adaptó al dedillo en México, cuyo movimiento es señalado de haber sido financiado con recursos de venezolanos, aparte de los euros que Podemos de Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias le inyectaron y favor que ahora cobran con creces.
Hubo algo más que discrepancias ideológicas en la negativa de Claudia Sheinbaum de felicitar a Machado por su premio nobel de la Paz que le concedió la academia Sueca. La 4T la ve como enemiga, como igual percibe a Isabel Díaz Ayuso, a quien Morena-Podemos boicoteó su reciente visita a México.
Tampoco puede olvidarse que con Maduro proliferó en Venezuela el llamado Cártel de los Soles con nexos con el cártel de Sinaloa, cuya pudrición está saliendo a flote con la solicitud de orden de detención con fines de extradición expedida en contra de Rubén Rocha Moya y 9 personajes ligados al morenismo, por la misma corte del distrito sur de Manhattan en donde es procesado el expresidente venezolano.
Tiro por la culata
El llamado a la movilización del morenismo por la nueva presidenta Adriadna Montiel, para pedir juicio político en contra de Maru Campos, para el sábado 16 de mayo, con ánimo de escalar la confrontación social en Chihuahua fue vista como cortina de humo y el tiro les salió por la culata. La operación ha sido vista, más que como un acto de la defensa de la soberanía, como una intentona de Morena, con la senadora Andrea Chávez, cercana a Adán Augusto López o con cualquier otro candidato, de pintar de guinda Chihuahua en el 2027.
La sola presencia del defenestrado Andy López Beltrán, en la entidad levantó olas de indignación por lo desgastado de su figura y su liga a peliagudos temas como el huachicol fiscal desde donde se financiaron campañas de Morena y al gobierno de Rocha Moya en Sinaloa, en donde junto con su hermano Bobby, dicen las crónicas periodísticas, recibieron maletas de dinero de Enrique Díaz. A Andy habría que sumar su fracaso como operador electoral como secretario de organización de su partido, tras la derrota electoral en Durango y Veracruz el año pasado.
Por eso no debe extrañar el fallido acarreo de Montiel y Andy, abucheados a su arrido al aeropuerto de Chihuahua, para quienes se les indigestó la entidad y el tronido de su evento grilleril se optó hasta palenque y palacio nacional, las sedes del poder real y formal del partido guinda. Finalmente, en la manifestación morenaca, se quedó en que habrían de levantar firmas para buscar el desafuero de Campos ante el Congreso de Chihuahua, una acción que hizo recordar el desafuero de AMLO desde el gobierno de Vicente Fox, que terminó fortaleciendo al tabasqueño en sus ansias presidenciales, que lo llevó a recibir dinero del cártel de Sinaloa para la campaña de 2006, según el dicho de la periodista de Anabel Hernández y que dio pie a un reporte de la DEA.
Viernes negro de Morena dentro del contexto de guerra híbrida
Como refirió el especialista en seguridad Víctor Hernández en Grupo Fórmula, la entrega a la justicia norteamericana del general en retiro Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega, exsecretarios de Seguridad y de Administración y Finanzas respectivamente de Rubén Rocha, no sería exagerado suponer la muerte política de morena como movimiento y como entidad jurídica.
Hernández, afirmó que México tiene un año bajo una guerra híbrida, un conflicto no declarado, pero bajo operaciones encubiertas, como drones volando su territorio, mapeos aéreos y con un cerco marítimo con lanchas voladas frente a las costas, así como incursiones de la CIA contra organizaciones criminales, entre otras acciones conocidas.
El golpe a las fuerzas armadas en el caso del general Mérida, por los altos cargos que ocupó en la SEDENA, en donde fue jefe de zona, jefe de operaciones del Estado Mayor y director de la escuela militar de inteligencia, casi es equiparable con el asestado por el huachicol fiscal a la SEMAR y esa línea de negocios de algunos de sus altos mandos.
Y la granja sigue ardiendo luego de la bomba lanzada contra el rochismo en Sinaloa. Por eso el día 15 de mayo fue considerado por las malísimas noticias para la 4T como su viernes negro, pues la entrega “voluntaria” de Mérida y Díaz Vega, además de quebrar el discurso oficial podrían orientar a declarar a Morena como organización narco terrorista, lo cual sería un golpe mortal para dicha fuerza política.
La desmemoria política
A Ariadna Montiel y a Andy habría que recordarles que Chihuahua fue la entidad en donde los ejércitos revolucionarios encabezados por señores de la guerra como Francisco Villa y Pascual Orozco, a la dictadura de Porfirio Díaz con la toma de Ciudad Juárez. Villa posterioridad también gobernó la entidad. Pascual Orozco apoyó luego al Chacal Victoriano Huerta, como hoy Javier Corral, exgobernador del PAN lo hace con Morena, en esas curiosidades de extravío de identidad y pérdida de valores que se dan repetidamente en la política.
Tampoco debe olvidarse que Chihuahua es la cuna del mayor movimiento de guerrilla urbana del país, pues ahí se dio el ataque al cuartel de Madera en 1965 por el grupo de Arturo Gamiz, que derivó en la conformación de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Esa fue la primera acción insurreccional significativa en contra de una instalación militar de la guerrilla contemporánea en México.
El término “los bárbaros del norte” fue acuñado a partir del surgimiento del neopanismo con el Maquío Clouthier a la cabeza de un grupo de empresarios inconformes con el régimen priísta tras los manejos económicos de corte populista de Luis Echeverría y José López Portillo que llevaron a la crisis, que se sumaron a las filas de Acción Nacional y derivado de las masivas movilizaciones electorales de 1986, cuando Francisco Barrio contendió por la gubernatura chihuahuense, luego de haber fungido en 1983 como el primer alcalde de oposición de Ciudad Juárez desde 1929.
Y ese neopanismo que inyectó vitalidad al partido que se nutrió con elementos del Grupo San Angel como Santiago Creel fue creciendo hasta obtener la primera gubernatura con Ernesto Ruffo en Baja California y la presidencia de la republica en el 2000 con Vicente Fox. En Sonora en 2009 Guillermo Padrés, militante del PRI en su natal Cananea en su juventud, se convirtió en el único panista que ha gobernado la entidad, mientras el Toño Astiazarán, quien fue alcalde priísta de Guaymas, se ha convertido en la némesis de Morena en Hermosillo, al arrebatarle en dos ocasiones la alcaldía de la capital sonorense y actualmente se perfila como una de las cartas fuertes del PAN por la gubernatura.
Por eso no debe ignorarse que Chihuahua en el tablero de la política nacional puede otra vez convertirse en bastión opositor.
En una de esas…
En un descuido y en una de esas estaríamos, con Maru Campos, acudiendo al nacimiento de la candidata carismática que le urge a la oposición en el 2030 y que como el Maquío movilice a las urnas y en las calles a grandes masas de inconformes con el desgobierno y la narcopolítica de la 4T.
En México dos casos han resultado paradigmáticos que orillaron a un cambio de régimen y que padecieron los fieros embates del gobierno en turno, la dictadura de Porfirio Díaz y el PRI-Gobierno de Miguel de la Madrid: los de Francisco I. Madero en 1910, cuyo programa quedó plasmado en su libro “La sucesión presidencial de 1910” y de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, quien fue candidato a la presidencia por el Frente Democrático Nacional y el Partido Mexicano Socialista de Heberto Castillo, quien declinó a favor del michoacano.
Hungría recientemente y Venezuela, Honduras, Argentina, Bolivia y Chile antes, son la mejor prueba de que a los populismos atrabiliarios se les puede derrotar en las urnas.
Porque de que urgen reconstruir al Estado Mexicano y a sus instituciones, urgen y vamos tarde.



