Águeda Barojas Ontiveros
A través de un documento enviado a la opinión pública y medios de comunicación cerca de mil trabajadores de Salud Casa por Casa denunciaron que son obligados a cumplir con metas que en Estados como el de Sonora que tiene temperaturas extremas, imposible.
Expusieron que no cuentan con condiciones laborales dignas ni servicio médico.Aquí el posicionamiento enviado:
A los medios de comunicación y a la opinión pública:Quienes suscribimos esta denuncia somos profesionales de la salud, Licenciados en Enfermería y personal médico que actualmente formamos parte del programa federal «Salud Casa por Casa» de la Secretaría de Bienestar.
Hoy alzamos la voz, desde el anonimato por el fundado temor a represalias y despidos injustificados, para dar a conocer las condiciones de precarización, maltrato y acoso laboral que vivimos diariamente en las calles bajo temperaturas extremas.
Mientras el discurso oficial de la Presidencia de la República promete mejorar la calidad de vida de la población y revalorizar al profesional de enfermería, la realidad operativa en las regiones es una humillación constante.
Nos encontramos bajo el mando de personal administrativo que carece por completo de formación en el área de la salud.
Para estos coordinadores, los pacientes no son seres humanos con necesidades; son simples números en una hoja de cálculo.
Actualmente, se nos impone una cuota obligatoria e inhumana de hasta 120 visitas quincenales (un promedio de 8 a 10 visitas diarias).
El personal administrativo nos condiciona el pago de nuestro salario devengado bajo amenazas constantes de retención si no cumplimos con estos indicadores numéricos.
Les exigimos una respuesta clara: ¿De qué sirven 10 visitas diarias si el paciente no queda satisfecho ni bien atendido? La enfermería y la medicina no se pueden maquilar. Una atención domiciliaria de calidad requiere evaluar signos vitales, revisar tratamientos, escuchar al adulto mayor o a la persona con discapacidad, y brindar educación en salud.
Todo esto es imposible de realizar con calidad cuando el tiempo se reduce a un llenado exprés de formatos para cumplir con el capricho y la presión de un jefe de oficina que jamás ha pisado la calle bajo el sol ardiente, arriesgando su propia integridad y salud física.
Es indignante que personal estudiado, con licenciaturas y postgrados, sea denigrado y mangoneado por administrativos sin sensibilidad humana ni médica.
Trabajar en el campo con temperaturas sofocantes ya es un reto; tener que soportar violencia psicológica y amenazas sobre el sustento de nuestras familias es intolerable.
Hacemos un llamado enérgico a las autoridades de la Secretaría de Bienestar a nivel federal y estatal para que auditen las delegaciones locales, revisen los perfiles de quienes dirigen el programa en campo y pongan fin a este sistema que prioriza la estadística política por encima de la salud del pueblo y de la dignidad de sus trabajadores.
Atentamente,Personal de Salud de «Salud Casa por Casa» en lucha por la dignidad profesional. Primero que nada, una verdad absoluta: Legal y laboralmente, nadie tiene derecho a retener tu pago por una meta de visitas, y mucho menos bajo amenazas.
El salario por el trabajo ya devengado es sagrado, y condicionarlo es una práctica completamente fuera de la norma.🚨🚨🚨🚨



