La Viña del Señor
Se ha dicho y tiene mucho de cierto, que la oposición partidista en México, quedó muy maltrecha a partir de la tunda que le propinó en las urnas Morena y sus aliados en la elección de 2018, de donde emergió la presidencia de AMLO a la cabeza de la Cuarta Transformación.
De entonces hacia acá la oposición partidista no ha podido parir un programa alternativo de nación, como si pudo armar López Obrador luego de doce años de campaña y tres intentos por alcanzar la presidencia y menos una figura política que concite y convoque multitudes y llame a los votantes a las urnas. En 2018 y 2024 lo intentaron Ricardo Anaya y Xóchitl Gálvez sin éxito.
Parte de lo que explica esa situación, es que la creación de Morena hace 15 años, se dio a partir de vaciar al PRD de cuadros y militantes y de que bastantes figuras del PRI y del PAN, cambiaron de chaqueta; que se realizó un pacto de impunidad con Enrique Peña Nieto a cambio de bajar en las preferencias a Ricardo Anaya en la elección de 2018 y no interferir en la elección en contra de López Obrador; que gobernadores priístas como Claudia Pavlovich, Alfredo del Mazo, Alejandro Murat y Quirino Ordaz entregaron sus estados al obradorismo a cambio de posiciones y protección; que se financiaron campañas con huachicol; que se pactó la pax narca en varias regiones del país a cambio de apoyo electoral, entre otros factores.
Para el 2030 no se ve nadie perfilado con ese propósito dentro de los partidos, en donde algunos quieren, pero no tienen con qué, salvo figuras de la sociedad civil como el empresario Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca.
Morenistas de segunda opción
En PAN nacido para encausar la revolución y el PRD para cumplir los postulados éticos incumplidos por el PRI, terminaron perdiendo en 2018, 2021 y 2024 ante un partido conformado por personajes provenientes de dichas fuerzas a grado tal de que once de los diecisiete coordinadores estatales de Morena designados provienen de otros partidos, siendo el PRD la principal cantera y partido de origen, aunque también el PRIAN aporta su cuota: Pablo Gutiérrez Lazarus (Campeche) gobernó Ciudad del Carmen entre 2015 y 2018 con las siglas del PAN, y recuperó la alcaldía en 2021 con el respaldo de Morena; Cruz Pérez Cuéllar (Chihuahua) pasó por el PAN y Movimiento Ciudadano antes de sumarse a Morena en 2018, fue diputado federal y local, dirigente estatal panista y alcalde de Ciudad Juárez desde 2021; Jasmine Bugarín (Nayarit), hoy en el PVEM, renunció al PRI en 2019; Clara Luz Flores (Nuevo León) proviene del PRI; Nora Ruvalcaba (Aguascalientes) con paso por el PRD antes de llegar a Morena, y buscó la gubernatura en 2010, 2016 y 2022; Beatriz Mojica (Guerrero) empezó en el PRD y se integró a Morena en 2021; Carlos Torres Piña (Michoacán) ocupó cargos de dirección en el PRD y se sumó a Morena en 2019, fue secretario de Gobierno y fiscal estatal; Imelda Castro (Sinaloa) acumula tres décadas en el PRD, donde fue regidora de Culiacán y diputada local; Lorenia Valles (Sonora) dejó el PRD en 2018 para unirse a Morena; Ana Lilia Rivera (Tlaxcala) inició en el PRD y luego se asumió como fundadora de Morena en su estado y Santiago Nieto (Querétaro), extitular de la Fepade y de la UIF con López Obrador, y del IMPI con Claudia Sheinbaum.
El ejemplo Lula
Analizar La trayectoria política de Luiz Inacio Da Silva Lula en Brasil y su acenso al poder y el desgaste de su figura y propuestas, deja varias lecciones dignas de retomar en un contexto de elecciones venideras que se presentan dentro de sociedades polarizadas como política de estado de gobiernos populistas y bajo presión estadounidense, que en el caso de la derrota de Lula en las urnas en la primera vuelta de la elección presidencial carioca, poco o nada tuvo que ver.
Tras perder tres elecciones, supo ganar la cuarta –Cuauhtémoc Cárdenas dos veces y AMLO dos veces bajo las siglas del PRD antes de ganar con Morena–, una vez aprendida la lección de que no se podía ganar solamente con apoyo de un partido sino que era necesario construir coaliciones electorales y conformar de paso una contrahegemonía para derrotar a los partidos tradicionales, lo que Lula hizo al conformar una alianza de partidos opositores con el PT al centro.
Lula, cuyo origen es el movimiento obrero, ha reconocido que no es un hombre de izquierda y quien orillado por las circunstancias ha tenido que mutar de propuestas para atraer a nuevos votantes, pero cuyo desgaste de su figura no le alcanzó para derrotar en la primera ronda a Flavio Bolsonaro del Partido Liberal en la elección presidencial.
Bolsonaro hijo a diferencia de Lula, si supo en 2026 armar una coalición contrahegemónica de derecha efectiva que tiene contra las cuerdas a sus diez partidos coaligados, cuyas contradicciones no pudo superar y en cambio en el camino se olvidó del proyecto progresista y fincó la campaña en su persona, de ahí el fracaso de su proyecto de continuidad.
En 2022 Lula derrotó a Jair Bolsonaro en la segunda vuelta de la elección presidencial 50.9% a 49.1% de los votos, pero esta vez Flavio, hijo de Jair, le ganó la primera vuelta con 47% contra 45.1% de Lula, lo que hace ver que para 2026, el escenario político brasileño se modificó a favor de la derecha cuando el Partido Liberal de Bolsonaro logró 121 curules en la Cámara de Diputados (22.7%), contra 70 (13%) del PT de Lula.
Y ese fantasma de la perdida de la mayoría en las Cámaras del Congreso de la Unión ronda a Morena y a sus aliados del PT y del PVEM de cara a la elección intermedia de 2027, como pasó con el PRI en 1997 cuando perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y actualmente ronda el 9.7% en las preferencias electorales y ha perdido millones de militantes. Otro tanto ha pasado con el PAN, cuya presencia de cuadros de nivel nacional y de prestigio político ha venido a la baja.
Presencia socialista en México
Sostiene Carlos Illades en su libro “El primer socialismo en México”, que el socialismo es una corriente genuina en el país, que abarca desde organizaciones sociales y armadas en algún momento, partidos políticos, grupos de propaganda y a intelectuales de gran calibre, que procede desde la época liberal, por allá de 1950, se reflejó durante la Revolución en el anarquismo de Ricardo Flores Magón, alcanzó gran relevancia en 1935 con el debate entre Antonio Caso y Vicente Lombardo Toledano, líder del Partido Popular Socialista y el gobierno de Lázaro Cárdenas, detonó con el movimiento ferrocarrilero de Valentín Campa, estuvo presente en los movimiento estudiantiles de 1968 y en obras de escritores como José Revueltas y en la guerrilla urbana y rural de los años setentas y ochentas, se institucionalizó con la legalización del Partido Comunista Mexicano con la Reforma Electoral de 1977 propuesta por Jesús Reyes Heroles, después con el PSUM, el PSM, el PMT de Heberto Castillo y desembocó en el PRD fundado por Cuauhtémoc Cárdenas y se convirtió en fuerza hegemónica en 2018 con Morena.
En ese trayecto, el proyecto socialista se ha manifestado en diversas expresiones, entre ellas las ligadas a la Teología de la Liberación, el neocardenismo de 1988, traicionado por Fidel Castro con su presencia en la toma de posesión de Carlos Salinas y el neozapatismo del EZLN de 1994, que a la postre ha mostrado diferencias con López Obrador. Algunas de estas expresiones de izquierda se mantienen marginales o fueron absorbidas por Morena.
La Toñiza y el nuevo Colosismo: ¿semillas de contrahegemonía?
Una verdad de Perogrullo es que una hegemonía no se puede fincar sobre partidos divididos internamente y ese riesgo está presente en Morena-Sonora, luego de la elección de Lorenia Valles Sampedro, como coordinadora estatal de los comités de la defensa de la transformación y de la soberanía nacional, pero que se ha ido apaciguando con espacios concedidos tanto a Javier Lamarque Cano y Célida López, quien fue designada como coordinadora en Hermosillo y casi segura candidata a la alcaldía en 2027. Los visos de rebeldía de David Figueroa y de Wendy Briseño, por dicha designación seguramente serán tranquilizados en breve por Judith Armenta.
En donde estuvieron de pronósticos reservados los choques internos es en el PAN y en Movimiento Ciudadano, pero más en el partido albiceleste, de quien en algún momento Carlos Castillo Peraza, habló del riesgo de ganar el poder, pero perder al partido y algo de eso pudiera estar sucediendo a raíz del diferendo entre Alejandro López Caballero de grupo del Memo Padrés y Antonio Astiazarán, quien buscaba en erigirse como amadísimo líder único de la oposición en Sonora y a quien le hace sombra en ese propósito el hijo pródigo de Magdalena Luis Donaldo Colosio Riojas a punto de destaparse como candidato a la gubernatura por el partido naranja de Dante Delgado y quien sumó entre sus simpatizantes a Ernesto Borrego Gándara.
Mientras el Toño con apoyo de Celina Aldana, busca desterrar del PAN a todo lo que huela a padrecismo, Alejandro López Caballero ha denunciado simulación en el proceso de selección del candidato panista a la alcaldía de Hermosillo. Toño Astiazarán no quiere ir a campaña con el lastre del Memo Padrés y su gente a cuestas.
Se ve difícil, pero no imposible, la construcción de contrahegemonías azul o naranja que de al traste con la intención de Morena de refrendar su presencia a la cabeza del gobierno del estado de aquí al 6 de junio den año entrante.
Conveniente elección terciada
Para el 2027 se espera que se tercie la elección a gobernador, pero como hace 30 años en que se benefició al PRI, esta vez igual que en 1997, podría favorecer al partido en el poder.
En aquel año, el PAN venía de la experiencia de haber entregado en charola de plata a José Ramón Uribe Maytorena quien en 1991 había arrasado en Guaymas compitiendo por la alcaldía del puerto bajo las siglas blanquiazules, lo cual representaba una abolladura en la victoria de Manlio Fabio Beltrones en la gubernatura y al Jefe Diego Fernández de Cevallos, tocó venir a calmar los ánimos desbordados de los pitufos guaymenses, por lo que en 1997, la operación corrió a cargo de Manuel Espino, delegado del Comité Nacional panucho, quien llegó a Sonora, a depurar al comité estatal dejando en el camino a Adalberto Pelón Rosas, el más fuerte aspirante panista a disputar la candidatura a la gubernatura al candidato de Ernesto Zedillo, el senador Armando López Nogales.
Así las cosas, Espino impulsó la candidatura del empresario Enrique Salgado, un perfil menor al del Pelón Rosas, mientras Manlio desplegó una estrategia de terciar la elección con ayuda de Jesús El Tragabalas Zambrano Grijalva, candidato del PRD a la gubernatura y desde el gobierno del estado, esquina con Roberto Sánchez Cerezo, secretario de gobierno, se frenó cualquier iniciativa priísta de Guaymas a Huatabampo y se dejó pase libre a los candidatos perredistas a las alcaldías y a las diputaciones locales.
En esa camada de solaztequinos emergieron a la vida política perfiles como Sara Valle; Jesús Avila Godoy, cuyo hermano Clemente, ocupó un cargo con Beltrones; Javier Lamarque Cano; Carlos Quiroz, Guadalupe Curiel; Juan Manuel Avila Félix; Carlos Navarro López; entre otros, algunos de los cuales pasaron a engrosar las filas de Morena.
Guillermo Padréz Elías del PAN y Carlos Zataraín González del PRI, llegaron al Congreso del Estado en ese 1997, en donde Acción Nacional ganó alcaldías en el centro de la entidad y el PRI en los municipios de la sierra.
En 2027, Morena y Alfonso Durazo, buscan ganar el tercio mayor del pastel electoral sonorense e imponer de paso la hegemonía de su partido y sus aliados, una jugada que a Beltrones le rindió réditos políticos en 1997, en una época en que la astucia y las estrategias se negociaban o se imponían por las buenas o por las malas.



