Si cae Lula el 25 de octubre se acaba el Foro de Sao Pablo

La Viña del Señor

Flavio Bolsonaro se impuso con el 47% de los votos a Luiz Inacio Lula Da Silva (43%) en la primera ronda de las elecciones del gigante sudamericano y cuna el Foro de Sao Paulo. Si el próximo 25 de octubre en la segunda ronda se confirman las tendencias y la derecha derrota al candidato del PT brasileño -el PT mexicano de Beto Anaya, llora por migajas ante Morena— habrá llegado a su fin el denominado Foro de Sao Paulo y su derivación el grupo de Puebla y se confirmará el cambio de tendencia en el continente americano de giro a la derecha tras veinticinco años de gobiernos de izquierda.

Bolsonaro se unirá a Bukele de El Salvador, Javier Milei de Argentina, Keiko Fujimori en Perú, Abelardo de la Espriella en Colombia, José Antonio Katz en Chile, Laura Fernández en Costa Rica y Rodrigo Paz en Bolivia, como la nueva horneada de mandatarios recién arribados al poder que modificaron el espectro político en América Latina, en donde sobreviven a duras penas autocracias como la Cubana y Nicaragüense, así como democracias imperfectas como la mexicana, sumida en una severa crisis de corrupción rampante, austericidio, violencia, nexos inconfesables con grupos criminales, endeudamiento sin freno, falta de crecimiento y gasto público excesivo con fines político electorales.

Mientras eso acontece en Latinoamérica, en España Pedro Sánchez pasa apuros políticos y orillado por la crisis de vivienda, al ser rechazadas por el parlamento sus dos intentos de reforma habitacional, decidió convocar y adelantar las elecciones presidenciales para formar nuevo gobierno, tal como deseaban el Partido Popular y Vox.    

El Foro y sus secuelas

El cierre de época que se avecina que nació en Brasil luego de la caída del Muro de Berlín y la implosión de socialismo real soviético, el Foro de Sao Paulo, que se celebró de 1º. al 4 de julio de 1990 en el Hotel Danubio de esa ciudad carioca, al que asistieron 48 partidos y organizaciones de izquierda fue convocado por el Partido del Trabajo liderado por Lula y en donde también fungió como anfitrión Fidel Castro Ruz, se propuso, según su documento fundacional la Declaración de Sao Paulo, reconstruir y reconfigurar a la izquierda y buscar la unidad de acción continental contra el capitalismo.

Para 1991, reunidos en México, el Foro atrajo a 68 organizaciones y partidos de 22 países y para 1993 en la Habana, fue tal el éxito que se sumaron 37 países a la convocatoria. El XXIV Encuentro se llevó a cabo en la Habana del 15 al 18 de julio de 2018.

En sí el modelo impulsado por Lula y Fidel Castro, al que se añadieron después Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Gustavo Petro, los esposos Kirchner, Tabaré Vasquez, José Mojica, Gabriel Boric, Pedro Castillo y AMLO, duró 25 años, de entre 1999 y 2011 tuvo su mejor época.

En ese lapso se dieron gobiernos de centro derecha como los de Macri en Argentina, Laso en Ecuador, Piñeira en Chile y Duque en Colombia.

Ya en 2014 el Socialismo del Siglo XXI pululaba en gran parte del continente y en 2018, ya bajo el cobijo de la 4T, se propuso una reorganización de la izquierda y en México se conformó el Grupo de Puebla, como una complementación del Foro, y su objetivo fue impulsar el progresismo por lo se decidió aglutinar a los dirigentes políticos en lo personal, en un cambio de matiz del modelo. Así, en esa ruta se instalaron en 2019 el kirchnerismo en Argentina y en 2022 el petrismo en Colombia y Boric en Chile. En México ese progresismo se disfrazó de revolución de las conciencias y humanismo.

El votante populista

El populismo coherente como ideología del Foro de Sao Paulo ofrecía una visión atractiva y potente sobre la democracia, que usó para acceder al poder y luego desmanteló, sobre la sociedad, que polarizó y la economía, que no supo hacer crecer y siguió siendo neoliberal, sin salirse de los compromisos fondomonetaristas de Milton Friedman y los Chicagos Boys, a pesar de que al votante populista se le atrajo por su molestia ante amenazas como el desencanto democrático, las desigualdades galopantes, la existencia de amplias capas de pobreza y en el desempleo, los bajos salarios, servicios públicos deficientes, etc.

Rafael Pérez Gay, se fue duro contra la 4T en su nuevo libro en circulación “Los años oscuros”, caracterizó al modelo político electoral basado en las transferencias directas de dinero en una enfermedad y a AMLO como un líder inmoral, en tanto el periodista Ciro Gómez Leyva, quien se la siente con el tabasqueño declaró que el Peje no aguantaría viajar en avión comercial ante el repudio y los reclamos en su contra y a quien se le vio descolocado y con la verborrea de siempre en la presentación de su libro “Pueblo”.

La derrota de Lula, puede ser vista como parte para explicar las limitantes que enfrentan en sus configuraciones internas los populismos en el corto plazo, que en el caso de México, la movilidad geopolítica de del país está acotada por el T-Mec, sus economías desiguales y su vecindad con E.U.

Giro a la derecha: ni Morena escapa

En 2025, una vez que Donald Trump reasumió el gobierno norteamericano, con la operación militar que provocó la captura de Nicolás Maduro en Miraflores por comandos del grupo Delta, la vuelta de tuerca continental auspiciada por E.U., se vio que iba en serio y en esa estrategia se puede leer la embestida de los grupos narcoterroristas en México y sus protectores institucionales, que tantos señalamientos le ha acarreado al obradorismo, pues para los gabachos el proyecto de la 4T es local, pues ha quedado claro que no es de izquierda y se finca en el nacionalismo revolucionario priísta y como dijo, con algo de razón, Alberto Anaya, el dueño del PT, en la selección de sus candidatos a las 17 gubernaturas en disputa en 2027, se impuso la presión trumpista para cuidar que los perfiles no estuvieran bajo sospecha y se giró al centro derecha y a la derecha, lo que provocó reacciones de rechazo la presidenta Sheinbaum y Citlalli Hernández, segunda de abordo en la jerarquía morenaca.   

Y mientras Morena celebraba su XV aniversario de fundación una vez cerrado su proceso interno, a partir del cual ya se sabe quienes llevarán la batuta y defenderán la casaca guinda en las entidades con elecciones de gobernadores el año entrante.  

Así, la coyuntura se impuso y si en 2021 la selección de candidatos se dio bajo la sombra de los secretarios del Bienestar y en el 2024 la lógica fue a partir del gabinete presidencial, en 2026, lo fue el Senado.

Resuelto el dilema, se sabe que en Sonora Lorenia Valles salió triunfal a sangre y fuego amigo; en Quintana Roo Eugenio Gino Segura, concesión al Niño Verde Jorge Emilio González, se impuso al candidato del grupo Tabasco Rafael Marín Mollinedo; en Nuevo León repite Clara Luz Flores, con fuerte oposición de Tatiana Clouthier; en Zacatecas va Verónica Díaz del clan Monreal, quien dejó fuera a Ulises Mejía; en Guerrero quedó Beatriz Mójica; en Michoacán el candidato será Carlos Torres Piña y en Chihuahua Cruz Pérez Cuellar.

El PVEM amarró para sí las candidaturas de Quintana Roo, Nayarit, San Luis Potosí y Baja California Sur. Nomás. El PT se fue en blanco, tal vez por eso la inconformidad de Alberto Anaya y sus chicuelos, aunque 1000 millones de pesos presupuestados para apoyar sus CENDIS, no son nada despreciables y los meta en razón.

El proceso dejó heridos por doquier y gentes como Félix Salgado Macedonio y Raúl Morón, se menciona que buscaran la candidatura por el PT en Guerrero y Michoacán, respectivamente.  En Nuevo León, el PT rechaza hacer su candidata a Tatiana.

Para calmar los ánimos y tranquilizar a los inconformes se han hecho presentes el reparto de puestos de consolación, como conceder la candidatura a la alcaldía de Ciudad Juárez a Andrea Chávez del grupo de Adán Augusto López y en Sonora, se repite la fórmula con Célida López Cárdenas, quien competirá en Hermosillo ante el padrecista y amigo suyo Alejandro López Caballero, quien suena para ser el candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía capitalina y contra quien el PRI proponga, habida cuenta que llevará mano en esa posición de darse la alianza prianista y es probable que sea Flor Ayala la elegida por ser parte del séquito de Antonio Astiazarán, autodestapado como el Lech Walesa de la oposición pitufina ultraderechista enfrentada internamente a los padrecistas, con intenciones de echar a patadas de palacio (Vicente Fox dixit) de gobierno a los izquierdosos morenistas y como primer paso se adueñó del PAN estatal, imponer a quien fuera su secretario en el ayuntamiento Eduardo Acuña como secretario general con Celina Aldana y a su exvocero de campaña Eduardo Urbina en comunicación del partido.

Tanto Célida López como Alejandro López Caballero, se encuentran hermanados por su origen padrecista, son amigos y la política los pondrá cara a cara en la elección entrante, que también se va a terciar en Hermosillo y Célida apuesta a ello, además de que su némesis, el Toño, no irá en la boleta.  

Sonora se cuece aparte  

En Sonora Lorenia Valles Sampedro, va a la candidatura para suceder a Alfonso Durazo y se prevé que se enfrente llevé al alcalde de Hermosillo y al senador neolonés Luis Donaldo Colosio Riojas y por lo pronto, ya calmados los rijosos Javier Lamarque Cano, al ser nombrada su esposa Paty Patiño como titular de la SEC y Célida López, como coordinadora municipal de los comités de la defensa de la transformación y de la soberanía nacional en Hermosillo, enfila sus baterías en la urgente unidad interna.

Como se sabe, el choque por la gubernatura sonorense conlleva en 2027, conlleva en automático la subida al ring de los padrinos políticos, de la vieja guardia, de cada uno de los candidatos: René Bejarano, Alfonso Durazo y Dolores Padierna en el caso de Lorenia; Eduardo Bours del Toño y Dante Delgado, Manlio Fabio Beltrones, Guillermo Padrés y Ernesto Borrego Gándara con Donaldito Colosio.

Esto implica que la guerra por llegar a palacio al terciarse la elección, lejos de un día de campo,  será con toda la cañonería disponible y que por recursos no va a parar y en donde obviamente el peso del poder presidencial de Claudia Sheinbaum se sentirá, como siempre lo ha sido desde que Benito Juárez y después Porfirio Díaz, Venustiano Carranza, Alvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas, Miguel Alemán, Luis Echeverría, Vicente Fox, Enrique Peña Nieto y AMLO, dispusieron de la institución para beneficio propio y de grupo y ni modo que no.