La CIA en México: los gringos nos vigilan

La Viña del Señor

La CIA es una agencia de inteligencia del gobierno de Estados Unidos
que responde al presidente y que nació para neutralizar la amenaza
soviética en el hemisferio occidental luego del fin de la segunda guerra
mundial y el surgimiento de la guerra fría y que opera en secrecía con
permiso o sin permiso de los gobiernos nacionales. La
desestabilización de gobiernos, ha sido parte de la historia oscura de
esa agencia.
Durante el primer gobierno de la 4T, la relación bilateral resultó
afectada cuando Andrés Manuel López Obrador, decidió reformar la
Ley Nacional de Seguridad para imponer controles a la presencia de
agentes extranjeros en el país, lo cual provocó roces con la DEA y la
CIA.
Ya en el gobierno del segundo piso de la 4T, la presión del gobierno de
Donald Trump, orilló la autorización de operaciones subrepticias y
encubiertas de agencias de seguridad estadounidenses en el país,
como el FBI, la DEA o la CIA, siendo 12 las agencias policiales gringas
las que actúan en el país bajo un esquema de espionaje aéreo del
territorio nacional.

El accidente de la discordia
El accidente del 19 de abril pasado en el triángulo dorado ubicado en
la zona montañosa de la sierra madre occidental en Chihuahua, un
estado gobernado por la panista Maru Campos, en donde fallecieron
los ocupantes de un vehículo de la Agencia de Investigación Criminal,
en el que viajaba el jefe de esa agencia estatal y que encabezaba un
convoy de cinco automóviles, luego de un operativo de
desmantelamiento, con apoyo del ejército, de un megalaboratorio de
metafentaminas del crimen organizado en el municipio de Morelos,

gobernado por Morena, provocó la renuncia del fiscal general de esa
entidad César Jáuregui y el blindaje del Congreso estatal a la
gobernadora albiazul, previo un alud de señalamientos, dudas, cruce
de información y retorcijones, habida cuenta que nadie atinó en un
primer momento a explicar qué diablos estaban haciendo agentes de
la CIA, operando en el país con uniformes de corporaciones policiacas
locales sin el vobo de la Secretaría de Relaciones Exteriores y sin
conocimiento del gabinete de seguridad federal, lo cual sacó a la luz la
colaboración secreta entre diversas instancias gubernamentales.
Para acabar de aclarar el tema, el periódico Los Ángeles Times arrojó
más gasolina al fuego al señalar en las páginas de ese diario, que no
eran dos los agentes de la Central de Inteligencia los que andaban
acompañando a elementos de la Agencia de Investigación Criminal
chihuahuense, sino cuatro y de que de enero a la fecha, se habían
realizado al menos dos más operativos en la entidad norteña. Los
elementos de la CIA estaban adscritos a la oficina de la agencia
ubicada en Monterrey, cuya atención es la zona fronteriza.
Obviamente esa información, causó además de un connato de crisis
diplomática, llamados desesperados desde el Senado por parte del
oficialismo para que la gobernadora Campos, acudiera a explicar su
maldito proceder de pasarse por alto informar al gobierno federal y a la
Sedena, respecto de la actuación de los chicos de Donald Trump en
México, cuando el actual embajador Ron Johnson, quien fue agente
de la CIA, se pronunció fuerte hace días sobre corrupción,
incertidumbre jurídica, opacidad en la rendición de cuentas y opacidad,
en un discurso que iba a decir en Los Mochis, pero que el gobernador
Rubén Rocha Moya saboteó y que terminó publicando el periódico Los
Ángeles Times, con todas su letras.
El desencuentro bilateral, puso sobre la mesa varias interrogantes,
entre ellos que si de plano el gobierno del pelirrojo no confiaba en el
gobierno de Claudia Sheinbaum y había preferido de plano buscarle
por el lado de los gobiernos locales para combatir a los carteles de las
drogas, ya calificados como grupos terroristas, que se actuaba al

margen y a espaldas a la administración sheinbaumista, como sucedió
en el caso de la extracción del Mayo Zambada, en donde el gobierno
de AMLO, ni se las olió o de que la colaboración, se venía dando con
el disimulo de la presidenta y sus allegados, como debió de ser el
operativo de exterminio de Nemecio Oseguera, el Mencho, máximo
líder del cartel de las cuatro letras.
El evento también trajo a colación preguntarse respecto de cuál es el
tamaño de la presencia de la CIA en el país.

Manuel Buendía: el sabueso de la CIA en México
La presencia de la CIA empezó a ser documentada y destapada
públicamente a partir de la labor periodística del columnista Manuel
Buendía, quien en su libro “La CIA en México”, puso al descubierto
hombres y acciones de esa central en el país y fue de los primeros
periodistas en interesarse en el tema y de indagar sobre las
consecuencias de ese espionaje.
Al momento de su asesinato en 1984 al salir de sus oficinas, achacado
a José Zorrilla Pérez, entonces titular de la Dirección Federal de
Seguridad, dependiente de la Secretaría de Gobernación encabezada
por Manuel Bartlett, investigaba los nexos entre políticos y criminales y
destapado a raíz de la tortura y asesinato del agente de la DEA
Enrique Kikí Camarena, que dio lugar a la cacería de los líderes del
Cartel de Guadalajara Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca,
decanos del narco en la zona del pacífico.
Desde los años 50s del siglo pasado la CDMX se transformó en un
hormiguero de espionaje, lo cual se recrudeció a raíz del triunfo de la
Revolución Cubana en 1959, casi a la par del aumento de la presencia
de espías en la embajada Rusa durante el gobierno de López Obrador
y la promoción de propaganda de noticias de agencias de la
exrepública soviética por parte de Jesús Ramírez Cuevas, exvocero
presidencial y actual coordinador de asesores de la presidenta
Sheinbaum.

Además de la presencia rusa, también se difundió fuerte presencia de
Irán y China con consentimiento del gobierno cuatrotero.

LITEMPO: reclutamiento vip
Haiga sido como haiga sido (Calderón dixit), la cuestión es que desde
siempre la CIA, actúa a sus anchas en territorio nacional, y con cuyo
apodo se fundó la tenebrosa Dirección Federal de Seguridad en 1947
durante el mandato de Miguel Alemán, como la policía política del viejo
régimen y que dirigió el capitán Fernando Gutiérrez Barrios y que
sirvió de protección a gentes como Miguel Nazar Haro, personaje
ligado a la guerra sucia, quien fue acusado de encabezar una banda
de roba carros a gran escala en Estados Unidos y por los servicios
prestados a la agencia de inteligencia norteamericana durante la
guerra fría, tocó espiar a grupos guerrilleros en el país y de
Centroamérica, fue protegido de las acusaciones de los fiscales
estadounidenses, según cuenta el periodista Luis Chaparro, en un
trabajo sobre el despliegue y andanzas de la central en nuestro país,
siempre al servicio del régimen priísta de antaño, al grado de reclutar
bajo sus filas bajo el esquema de una red de espionaje denominado
LITEMPO, creado en 1960, a personajes como Gustavo Diaz Ordaz
(Litempo 2), Luis Echeverría (Litempo 8) o Fernando “El Pollo”
Gutiérrez Barrios (Litempo 4), quienes gracias al apoyo de la CIA,
salieron bien librados ante el gobierno norteamericano en eventos tan
sangrientos como la matanza del 2 de Octubre de 1968, al calificar a
las movilizaciones estudiantiles como parte de la conjura comunista
desplegada para sabotear los Juegos Olímpicos, acorde al discurso y
narrativa del gobierno diazordacista.
El programa Litempo además de permitir financió campañas políticas
en tiempos del PRI, suministró armas y municiones y sirvió para espiar
opositores y grupos de izquierda como el partido comunista, además
de surtir información para la represión de entonces.

Esa cercanía con el poder priísta de la CIA, permitió proporcionar
tecnología de vigilancia y capacitación a las agencias de inteligencia
mexicanas.
En 1962, Adolfo López Mateos, presidente de la República y Gustavo
Díaz Ordaz, secretario de Gobernación, fungieron como testigos de la
boda de Winston Scott, jefe de la Estación de la CIA en México, según
cuenta Sergio Aguayo Quezada en su libro “La Charola. Una historia
de los servicios de inteligencia en México”.
El CISEN como sucesor de la DFS, continuó recibiendo apoyo de
inteligencia por parte de la CIA, como también lo hizo el Centro
Nacional de Inteligencia, bajo la dirección del general Audomaro
Martínez, zar de la inteligencia amloísta, uno de los personajes de la
4T que aparece en la lista de Washington de políticos con ligas con los
mañosos, que incluye a Adán Augusto López, Rubén Rocha, Américo
Villarreal, Ricardo Peralta, entre otros sonantes de la élite gobernante
guinda.

El escándalo Irán-Contras
Entre las travesuras más conocidas de la CIA en México, sobresale
por sus alcances el escándalo Irán-contras, encabezado por el coronel
Oliver North, en donde en ranchos de Rafael Caro Quintero de
Veracruz, del cartel de Guadalajara, se entrenaba y dotaba de
armamento a miembros de la contra nicaragüense para que
combatieran desde la frontera hondureña al gobierno sandinista de
Nicaragua a cambio de luz verde al contrabando de cocaína,
destinado para financiar a los grupos contrarrevolucionarios. En ese
tiempo Ronald Reagan gobernaba EU y Miguel de la Madrid México.
Ese hecho destapó las complicidades entre los grupos criminales y las
agencias gubernamentales de inteligencia al más alto nivel.

Espionaje a favor del PRI y del imperio

En 1988, la CIA espió la campaña de Cuauhtemoc Cárdenas,
candidato del Frente Democrático Nacional, conformado por el PARM,
PPS y PFRN, el ferrocarril a quien calificó de amenaza populista y
promovió la legitimación de Carlos Salinas, como aliado tecnocrático
neoliberal del gobierno de Estados Unidos, necesario para lograr la
integración económica, que en 1994, se materializó en el TLC.
Así, como factor de estabilidad del régimen tricolor en su momento,
actualmente la CIA ha llevado a cabo operaciones en colaboración con
las autoridades federales, pero también algunas unilaterales
encubiertas, habida cuenta la dependencia que existe en materia de
tecnología con la agencia estadounidense y ante la amenaza del narco
para la seguridad del país vecino, es claro que las labores de esta
difícilmente cesarán, con o sin autorización oficial, de ahí ese
acercamiento de la CIA con gobiernos estatales más identificados con
la política norteamericana que con el gobierno de Claudia Sheinbaum,
acusado por la Casa Blanca de estar copado por los grupos
criminales, de ahí que el diferendo político entre la gobernadora
chihuahuense Maru Campos y la presidenta Claudia Sheinbaum, se
ha venido agudizando ante la evidencia de falta de comunicación en
materia de seguridad entre el gobierno mexicano y el de Donal Trump.
Tampoco se puede descartar que la gobernadora panista de
Chihuahua ante la estrategia de desvisadero implementada por la
Secretaría de Estado, esquina con Mario Rubio, como una manera de
ponerles tache por sospechosos de nexos con el crimen organizado,
de la que ya fueron víctimas Rubén Rocha Moya de Sinaloa y Marina
del Pilar Avila de Baja California, haya decidido desmarcarse de los
políticos en tan complicada situación o de la inacción de la
administración federal en el combate efectivo al narco, el cual cuenta
con gran implante territorial en el país, cuando es sabido que Estados
Unidos tendrá poder de veto y/o de aval de candidatos para competir
en el 2027.
La existencia de operaciones secretas paralelas de la CIA quedó al
descubierto en el incidente del 19 de abril en la sierra tarahumara y

dejó a la vista la red de intereses que desde siempre han rodeado a la
inteligencia estadounidense y su funcionamiento unilateral en ciertas
operaciones.

Nuestra CIA de cada día
Identificada por Manuel Buendía como la peluda garra del
imperialismo, la CIA, señalaba el columnista, que formaba parte
inevitable de nuestro folclore nacional, tal y como ha quedado
constatado.
Las travesuras de los chicuelos de Donald Trump, no cesarán…