La Viña del Señor
Si el amable y aguantador lector hizo bien en hacerle caso a Christopher Landau, segundo de a bordo de Marco Rubio en la Secretaría de Estado en gabachilandia, convertida en un poder fáctico en la política mexicana, deberá de estar disfrutando asombrado y azorado con sus palomitas en la mano el circo en que la 4T ha convertido la vida pública nacional ante la incapacidad presidencial de lidiar con las figuras pública más polémicas del morenismo, a la par que la chorcolatiza en las entidades va dando luz del nivel de operación política de la presidenta Claudia Sheinbaum en la designación de las candidaturas guindas a las gubernaturas, cuando todos los actuales mandatarios estatales son herencia de AMLO y la disputa por el control del movimiento es cada vez más evidente frente a la opción de administrar la crisis en Morena o resolver de fondo el diferendo interno entre las tribus del partido.
Y no es para menos, cuando la dupla Rubén Rocha Moya-Andy López Beltrán, han generado con sus caprichos, desfiguros y ocurrencias una crisis institucional, política, partidista, de seguridad, de gobierno y hasta geopolítica, poniendo a hacer agua por todas partes el Proyecto de Nación y los principios de gobierno del la 4T, motivo por el cual desde palacio nacional se les instruyó al par de facinerosos que los intereses personales no están por encima de los intereses de la nación, pues el compromiso con el pueblo y con la patria es siempre. ¡Chínguense esa!
Mensaje 100% priísta
Y si bien ese texto de Claudia Sheinbaum, ambiguo y críptico conforme a la vieja escuela, demostró que la hoja no se mueve sin la voluntad del señor y ha sido leído con múltiples mensajes para diversos actores políticos dentro de Morena, a los que les queda el saco de arrogantes, abusivos y carentes de principios, la coyuntura se tornó más delicada tras la alerta de viaje y de seguridad por presuntos atentados de parte de la facción de los Rusos de la Mayiza en Baja California, concretamente en Mexicali contra objetivos gubernamentales como las oficinas de la policía municipal y de la FGR, según mensajes detectados por las agencias norteamericanas en monitoreos en la zona.
Sinaloa, se ha convertido en el mayor desafío político para el gobierno de Claudia Sheinbaum, ante el imperio criminal y el poder paramilitar de las bandas asentado en esa entidad y las autoridades parecen rebasados por el momentum que viven sus ciudadanos, que amerita la reconstrucción de la institucional. En 120 días desde la solicitud de detención de E.U. contra Rubén Rocha y nueve funcionarios y exfuncionarios más, el gobierno federal va perdiendo la narrativa, mientras la mandataria sigue sin encontrar un estilo personal propio, más allá de haber copiado el discurso y las formas de hacer política, incluyendo medio gabinete y gobernadores morenistas y reformas del Plan B, que heredó de su mentor.
El debilitamiento institucional, la mal llamada reforma judicial que erosionó la independencia de jueces y magistrados, la desaparición de contrapesos al Ejecutivo federal cada vez más poderoso, ostentoso, controlador, ha contribuido sensiblemente a la proliferación del crimen.
No porque no existiera. No porque no hubiera narcos célebres desde hace décadas, como aquel que ofreció pagar la deuda externa (Rafael Caro Quintero) en los 80.
Sino porque se permitió su explosión reproductiva por todo el país, en todos los estados, en todas las líneas de negocio criminal.
La caída de popularidad de AMLO
Los escándalos de los hermanos Farías Laguna, Rocha, Andy y Enrique Inzunza, sostiene Roy Campos de Consulta Mitofsky le han pegado en la popularidad de AMLO y en dos semanas perdió 2 puntos y 7 en opinión negativa en las últimas dos semanas, en tanto la reforma sobre la doble nacionalidad de candidatos a la presidencia y las gubernaturas de Sheinbaum, con mensaje directo a Francisco Cabeza de Vaca o Ricardo Salinas Pliego, dice Campos no cambiará en nada la situación de los mexicanos, mientras la presidenta gana en liderazgo, luego de la segunda salida de Rubén Rocha de la gubernatura de Sinaloa y rumbo a su segundo informe de gobierno.
Aunque Ricardo Monreal ha llamado la atención respecto de que la elección de 2027, no será como la de 2024, pues ve a la oposición más cuajada, el politólogo y consultor Jorge Medellín señaló que los números no le dan al PAN y al PRI para hacer frente a la “aplanadora” de Morena, y que el cambio de discurso panista a favor de candidaturas comunes o coaliciones está llegando tarde, luego de que Acción Nacional decía que iba a ir solo y ahora están negociando ambas fuerzas políticas.
No se debe perder de vista, siguiendo a Jesús Reyes Heroles, que de política algo sabía, que al político no se le juzga exclusivamente por el ejercicio de su profesión, sino que se le exige que llene cualidades al margen de ella y citando al Benedetto Groce de “Ética y política”, decía que el político puede tener muchos defectos, carecer de muchas dotes, pero no se le permite corromperse en su actuar, porque la ineficacia en la política se siente y se ve.
El poder del jabalí
El jabalí, que Ricardo III tenía en su escudo de armas, representa la conducta autocrática, que no es otra cosa que el ejercicio del poder sin límites, en donde el poderoso domina y el sometido obedece., pero el cumplimiento resulta molesto; por eso existe permanentemente una tendencia a desobedecer, entonces el poderoso enfrenta un problema constante: para mantener el control necesita incrementar cada vez más los mecanismos de poder y coerción, ahí comienza el abuso.
El poder tiende por naturaleza a expandirse porque vive bajo la amenaza permanente de perder obediencia y legitimidad, y esa condición explica muchas formas de autocracia y de dominación.
Es evidente el desgaste de Morena en algunos estados, en donde el choque entre las corcholatas de Palenque y de Palacio Nacional, ha hecho público el encontronazo entre tribus morenistas, a lo que hay que añadir las querencias del PT y del PVEM. No es gratuito que se hable que los primeros destapes se han dado en entidades con altas posibilidades de perderse, como Colima y Campeche.
En 2021 y 2024 tocó a Adán Augusto López operar las candidaturas. Chihuahua y Sinaloa, son ejemplo visible de ese enfrentamiento interno, sin olvidar Guerrero en donde el cacicazgo de Félix Salgado Macedio es potente y está en duda cuantos caciques estatales se impondrán sobre el dedo presidencial, mientras en Sonora el destape de Coordinador Estatal de la Defensa de la Transformación y de la Soberanía Nacional entre la senadora Lorenia Valles y el alcalde con licencia de Cajeme Javier Lamarque, se está poniendo rudo y orilló a posponer su designación ante una posible fractura.
Dice la politóloga Ivabelle Arroyo, que la “presidenta de México debe haber disfrutado la cabeza con la que Ríodoce tituló su nota principal del 24 de agosto en Sinaloa: “Rocha regresa, lo aplasta Sheinbaum y pide otra licencia”, pues “Allá se entendió de inmediato, sin eufemismos ni lenguaje de Palacio. Nada de que es una decisión personal. Fuera de Sinaloa, esta intervención no fue leída en clave Rocha, sino en clave Sheinbaum: Sheinbaum todas las puede. La presidenta manda”
Y agrega: “El poder que mostró Sheinbaum no es inocuo ni menor. No menosprecio ni su fuerza ni su utilidad. Ningún presidente quiere provocar una guerra local adicional; apaciguar al factótum regional puede servir para contenerla. Evitar una crisis con Washington es, además, un deber de Estado y no solo un incentivo político. Sheinbaum saca el extinguidor y sabe usarlo, qué bueno, pero el incendio que apaga está dentro de una cruenta batalla en curso, mucho más grande”.
Continua la analista: “No hay evidencia de que el Estado esté recuperando Sinaloa, de que las redes criminales estén perdiendo capacidad política o de que Morena esté dispuesta a llevar a los suyos ante la justicia (nacional, no pidamos más)”.
“Claudia Sheinbaum es fuerte en una dimensión reducida. Puede subordinar a un gobernador incómodo en aras de un fin prioritario como el equilibrio bilateral y puede mover piezas dentro de Morena. Lo que no puede es ni con los grupos locales (criminales o no) ni con la crisis de Sinaloa”, afirma la especialista.
Y concluye Arroyo que “la presidenta tiene fuerza, pero el Estado, bastante menos. El enorme poder presidencial no está alcanzando para gobernar”.
¿Quién manda en México?
¿Quién manda en México?, es una pregunta que atraviesa el sexenio del segundo piso de la cuarta transformación en donde el poder sin reglas es evidente y Morena, el partido hegemónico, aparece como ingobernable. A estas alturas pocos dudan que la normatividad electoral, en cuanto a campañas y financiamiento es cumplida a pie juntillas por los actores políticos.
Lo que si parece claro es que en el país hay una presidencia bicéfala y hay dos caminos, uno lleva a Palenque y otro a Palacio Nacional, pues AMLO tiene una vela prendida y otra la Claudia Sheinbaum, cuando entre ambos se comparte el liderazgo del movimiento cuatrotero y alguien deberá asumir tal papel, pues mientras uno es un ciudadano sin poder formal, pero sí con gran influencia dentro de Morena, la otra es jefa de Estado, con dos posturas, uno de discurso radical de izquierda y otro que incluye políticas neoliberales.
Una vez decidida a fungir como gestora del régimen, la presidenta Sheinbaum se mueve en un contexto con menos margen de maniobra y de disponibilidad de recursos que AMLO, erigido en columna vertebral del régimen obradorista y en el caso de la crisis en Sinaloa, si bien la mandataria pretendió reivindicar su autoridad presidencial, pero sin reactivar la desaparición de poderes en esa entidad y sin llegar a la judicialización de los expedientes que investiga la FGR o a su entrega a E.U.
Del ¡No estás solo! al ¡Sí estás solo!
El 31 de mayo en el monumento de la Revolución en la CDMX la presidenta Claudia Sheinbaum elevó la defensa de Los 10 de Sinaloa, cuya detención con fines de extradición por parte de E.U., a nivel de defensa de la soberanía, lo cual se reforzó posteriormente mediante una carta signada por el caudillo de la 4T.
Hasta el día de hoy hay muchos velos sobre lo que ocurrió en Sinaloa, pues no se sabe qué motivó la decisión de Rubén Rocha Moya de regresar a la gubernatura, si fue azuzado o decidió personalmente, si se presionó por la detención de Fausto Corrales o el cambio de reclusión del general Gerardo Mérida en E.U. , lo cual que de paso exhibió de liderazgo interno y a una presidenta ausente, así como fracturas dentro de Morena, así como su incapacidad para controlar la corrupción que existe dentro del movimiento y el vacío en el mando presidencial, a pesar de la gripa que alegó padecer Claudia Sheinbaum y evidenció su incapacidad para abordar y meter en cintura a los cuadros de Morena conocidos como los duros, que capitanean Jesús Ramírez Cuevas y El Fisgón Rafael Barajas, alineados con el expresidente López Obrador, lo que ha puesto dudas sobre quien lidera al movimiento de transformación, y fue cómico cuando tras el coro de apoyo inicial a Rocha Moya al grito “¡No estás solo!”, tras las posturas oficiales de la SEGOB, la dirigencia de Morena y los gobernadores del partido, se transformó en una cargada, digna de los mejores tiempos del PRI, para obligar a su renuncia al cargo.
Pocos días antes de la asonada en contra de la autoridad presidencial para disputarse su facultad metaconstitucional de poner candidatos a las gubernaturas en el partido oficial, Sheinbaum se metió en problemas para explicar si el retiro de la visa al junior de AMLO era un asunto personal o un tema de soberanía nacional.
Transición en duda
Acontecimientos como los sucedidos en Sinaloa, con el regreso por 34 horas al gobierno de esa entidad por parte de Rubén Rocha Moya, hizo ver que posiblemente las transiciones del 2000, con la llegada del primer presidente de oposición al poder, con Vicente Fox de la coalición PAN-PVEM y de 2018, que posibilitó el arribo de un personaje de izquierda al ejecutivo federal con AMLO, sean dudosas.
Basta recordar que, en México, su sistema político sustentado en una presidencia fuerte y un partido oficial hegemónico, diseñado así por Benito Juárez, Porfirio Díaz y Plutarco Elías Calles y perfeccionado por AMLO, ha permitido transiciones pacíficas y tranquilas del poder entre personajes y fuerzas partidistas de diversa ideología y tendencia y también se han dado casos de todo lo contrario, incluso entre quienes militan en el mismo partido.
Ejemplos de deslindes presidenciales sobran: El presidente en funciones Lázaro Cárdenas expulsó del país a Plutarco Elías Calles, poniendo fin a su maximato; José López Portillo exilió a Luis Echeverría en la embajada de las Islas Fiji, al otro lado del mundo; Miguel de la Madrid encarceló a Jorge Díaz Serrano, para demostrar que la Renovación Moral iba en serio; Carlos Salinas detuvo a Joaquín Hernández Galicia, La Quina, líder del poderoso sindicato petrolero, para alinear a los sectores del PRI y a los inconformes con su candidatura y apoyadores de Cuauhtémoc Cárdenas; Ernesto Zedillo al meter a prisión a Raúl Salinas, puso en huelga de hambre al expresidente Carlos Salinas y lo mando al exilio a Cuba; Vicente Fox persiguió a Luis Echeverria por los crímenes de la guerra sucia y a los líderes del sindicato petróleo, en un capítulo que se conoció como Pemexgate; AMLO si bien no tocó a su antecesor Enrique Peña Nieto, si orilló a su fiscal carnal Alejandro Gertz Manero a imputar a Lozoya y su familia por el caso Odebrecht, mediante el cual se financió ilegalmente la campaña del de Atlacomulco, el exmítico grupo político del Estado de México, fundado por Isidro Fabela y regenteado después por Carlos Hank Gonzáles, el profe y puesto al servicio de la gobernadora Delfina Gómez por Alfredo del Mazo, quien entregó el estado a Morena. Peña Nieto fincó su ascenso a la candidatura presidencial de 2012 en la Confederación Nacional de Gobernadores
Quitagobernadores
Quitar y poner gobernadores en México, se ha convertido en un deporte nacional y ha sido una práctica de imposición presidencial y para asegurar la gobernabilidad.
Los mandatarios estatales son impuestos desde el mismo momento en que el dedo presidencial los escoge como candidatos sin hacer caso de las formas, ni del método aprobado por el partido postulante. Ahí están los casos de Omar García Harfuch, quien ganó la encuesta interna de Morena para la candidatura a la jefatura de la CDMX y AMLO y el grupo de los duros de la capital liderados por Martí Batres, se decantaron por Claudia Brugada o el Rubén Rocha Moya, que perdió la encuesta y AMLO lo impuso en la candidatura para la gubernatura de Sinaloa.
Se dice que Lázaro Cárdenas ha sido el presidente que más ha quitado gobernadores, con 19, que respondían a los designios de El Turco Elías Calles; le sigue Carlos Salinas con 17, cuyo objetivo fue afianzar la autoridad presidencial, por cierto, a Salinas le tocó reconocer el triunfo del primer gobernador de oposición con Ernesto Ruffo en Baja California.
AMLO no quitó a ninguno y Claudia Sheinbaum con Rocha Moya, se anotó su primer descabezamiento, apoyada con la cargada morenista para poner un alto a la anarquía provocada por su regreso al gobierno de Sinaloa.
El evento dejó en claro que el manotazo presidencial sobre la mesa sinaloense, que orilló a la bufalada –que recuerda al grupo Los Búfalos de Salomón Faz Sánchez, malogrado aspirante a la gubernatura de Sonora– morenista a plegarse en apoyo a la mandataria, tuvo su contraparte en Sinaloa, en donde la clase política guinda, desde miembros del gabinete estatal, alcaldes y magistrados del Supremo Tribunal de Justicia de la entidad, se acuerparon en torno a Rubén Rocha, lo que habla del poder del exgobernador, quien tuvo capacidad de imponer sucesora en la persona de Graciela Domínguez, quien fue su secretaría de Educación antes de dejar ese cargo para irse al Congreso de la Unión.
Candidatos con piel de Coordinadores
La maniobra de Rubén Rocha Moya para volver a la gubernatura tuvo sus efectos colaterales en la selección de los llamados Coordinadores Estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía y obligó a adelantar los tiempos y se dieron en sus dos primeras tandas a conocer los tiradores a gobernar Aguascalientes, Campeche, Colima, Querétaro y Sinaloa, las entidades donde los seleccionados estaban amarrados y seguros, en aras de modificar la narrativa que permea en el movimiento
Sin embargo, en Sinaloa el futuro del rochismo dependía de quien, en esa tomadura de pelo implementada en Morena, coordinaría estatalmente los Comités de la Defensa de la Transformación y de la Soberanía Nacional, en el caso Imelda Castro, su fin al parecer está escrito, por la supuesta estocada al exgobernador que representó su destape al haber roto lanzas con este, aunque hay voces que tienen dudas al respecto y esperan a la conformación del nuevo gabinete como señal que indique el rumbo, pues no puede perderse de vista que Castro hizo mancuerna con Rocha cuando buscaron escaños en el Senado.
Con los nombramientos de la nueva gobernadora y de quien será sucesora se buscó apuradamente llenar el vacío de poder en la entidad, aunque Graciela Domínguez e Imelda Castro carecen de la fuerza política, las relaciones y la presencia para cambiar el sistema político impuesto por Rubén Rocha Moya.
La decisión del senador Enrique Inzunza, de separarse de la fracción guinda en la Cámara Alta y mantenerse como independiente, constituye una burla a la petición de senadores morenistas y demás miembros de la élite gobernante, con Sheinbaum al frente, de que pidiera licencia al cargo mientras duran las investigaciones ministeriales y lo cual pone en riesgo la frágil mayoría calificada en el Senado lograda a chaleco por Adán Augusto López, cuando pastoreaba a dicho grupo parlamentario, de ahí que ningún senador de la bancada oficial puede ausentarse de las sesiones camarales.
En Sinaloa, luego de dos años en guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, al mes de julio Morena mantenía las preferencias electorales con un 41.2%, mientras el PAN anda en un 14.8% y el PRI con 12.6%.
Anatomía de un desastre
En reciente edición Con los de Casa, David Aponte, director general Editorial del periódico El Universal y la columnista Maite Azuela conversaron con el periodista Silber Meza sobre el escenario político que enfrenta Sinaloa tras la licencia de Rocha Moya, además de la influencia del crimen organizado durante años.
En la interesante charla Silber Meza sostuvo que la influencia del narcotráfico sobre la política estatal ha trascendido gobiernos y partidos, al grado de que actualmente “crimen y política” están unidos.
“En Sinaloa tristemente es muy difícil gobernar ese estado sin que el crimen organizado esté de acuerdo en que lo gobiernes”, afirmó. Recuérdese aquella entrevista de Rubén Rocha Moya con Carlos Loret de Moral, en donde reconoció esa relación.
Según Silber Meza el avance del crimen organizado sobre las estructuras políticas es consecuencia de años de corrupción y de la aceptación, por parte de algunos políticos, del dinero, poder e influencia de grupos criminales.
Para el periodista, uno de los principales retos de Sinaloa consiste en romper la relación entre las estructuras políticas y criminales.
“Los políticos que se corrompieron y que cada vez más aceptaron el dinero y poder e influencias del crimen organizado”, clarificó el comunicador.
El periodista enfatizó que la problemática no puede atribuirse únicamente a los gobiernos de Morena. Recordó que los señalamientos sobre vínculos entre autoridades y grupos criminales en Sinaloa se remontan a administraciones anteriores.
Francisco Labastida, exgobernador de Sinaloa, ha sostenido en la presentación de su libro autobiográfico “La duda sistemática” con Adela Micha, explicó que agentes del Mossad le explicaron que el gobierno de Sinaloa, cuando fungía como gobernador, no contaba con un sistema de seguridad, ni instalaciones de seguridad, ni personal capacitado, que más del 50% de la policía judicial del Estado estaba al servicio del narcotráfico, mientras la gente con la que estaba combatiendo tenían más dinero, más armamento y mejor sistema de comunicación. Y dice que tras amenazas recibidas aceptó una embajada.
Silber Meza mencionó, entre otros, los casos de administraciones priistas y sostuvo que, al menos durante las últimas tres décadas, los gobiernos estatales han tenido algún tipo de vinculación con estructuras del crimen organizado.
“Todos los gobiernos de Sinaloa han tenido una vinculación con el crimen organizado por lo menos los últimos 30 años”, afirmó.
“Tenemos que extirpar la relación crimen-política. Está unida hasta la columna vertebral”, añadió.
“Además que algunas de estas relaciones personales entre políticos y miembros del crimen organizado se remontarían incluso a su juventud. Muchas de las relaciones de los políticos de hoy de Sinaloa se hicieron cuando los políticos y los narcos estaban en el mismo colegio privado”, señaló.
Finalmente, rechazó la idea de que Sinaloa dependa económicamente del narcotráfico y afirmó que la entidad cuenta con suficientes fortalezas productivas para prescindir de los ingresos provenientes de actividades criminales. “Sinaloa no necesita el narcotráfico”, concluyó.
Dice Ricardo Raphael, que Rocha Moya con su intento de recuperar el fuero y la frívola carta de Andy como respuesta a la cancelación de su visa, metieron en enormes aprietos a la presidenta Claudia Sheinbaum e hirieron de muerte a la 4T, por lo que todo parece indicar que a la vista está una 5T con la mandataria al frente, una vez tirado el lastre de los que se enriquecieron, traficaron influencias, se pensaban irremplazables y pactaron con el crimen y llevaron al fracaso al proyecto lopezobradorista. ¡Recontraufa!


