Por Jesús Ibarra
HERMOSILLO, Son.- En junio pasado, mientras trabajadores y derechohabientes denunciaban fallas en el aire acondicionado, problemas en el drenaje, deterioro de paredes y techos y otras deficiencias de infraestructura en el Hospital General Fernando Ocaranza del ISSSTE, la institución anunció un programa emergente de rehabilitación integral con 45 millones de pesos.
La dimensión de la crisis contrasta con la evolución del gasto que el propio Instituto de salud pública reporta para el nosocomio.
Una respuesta a la solicitud de transparencia, folio 425826, presentada a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, muestra que el gasto ejercido en el capítulo 35 —servicios de instalación, reparación, mantenimiento y conservación— cayó de 21.2 millones de pesos en 2023 a 11.2 millones en 2024 y a 4 millones en 2025.
En sólo dos años, el gasto registrado en mantenimiento se redujo 81.3%.La caída continuó en el registro correspondiente a 2026: la hoja entregada por el ISSSTE reporta apenas 451 mil pesos, una reducción de 88.6% respecto de 2025.
Los datos de 2026, sin embargo, deben tomarse con cautela: se trata de un ejercicio en curso y la documentación entregada no precisa claramente, en la hoja analizada, la fecha de corte.
Por ello, no resulta metodológicamente válido comparar ese monto con años completos sin conocer el periodo exacto que comprende.
Desplome ocurrió antes de la crisisLa evolución resulta significativa porque el mayor gasto en mantenimiento ocurrió precisamente en 2023, cuando el hospital ejerció 21.2 millones de pesos bajo el capítulo 35.En 2024 el monto cayó a 11.18 millones y en 2025 a 3.97 millones.
La información desglosada muestra que en 2023 se ejercieron 9.49 millones de pesos sólo en mantenimiento y conservación de inmuebles, además de 3.77 millones para mantenimiento de aire acondicionado.
En 2024 el mantenimiento de inmuebles cayó a 334 mil pesos y en 2025 la partida aparece en cero.El gasto para mantenimiento del aire acondicionado también descendió: de 3.77 millones de pesos en 2023 a 460 mil en 2024 y 611 mil en 2025.
La información presupuestal no permite concluir por sí sola que el hospital haya dejado de recibir mantenimiento. El gasto pudo haberse registrado mediante otra unidad administrativa, otra partida o contratos centralizados.
Pero sí revela un cambio drástico en la manera y el monto en que el mantenimiento aparece registrado.Este problema físico del hospital terminó haciéndose visible públicamente.
El 15 de junio, trabajadores denunciaron que el Fernando Ocaranza llevaba semanas con problemas de climatización y señalaron fallas en drenaje, techos y paredes.
También reclamaron la necesidad de construir un nuevo hospital regional.Unos días después, el propio ISSSTE, por medio de su director nacional Marti Batres anunció en un posteo de X que iniciaron trabajos de conservación y mantenimiento en el inmueble, incluidos trabajos sobre el sistema de aire acondicionado, drenaje, áreas quirúrgicas y acabados.
El 22 de junio, el Instituto informó que el programa reactivo de rehabilitación tendría una inversión estimada de 45 millones de pesos, de los cuales aproximadamente 25 millones se destinarían a conservación y mantenimiento y otros 20 millones a infraestructura y equipamiento.
El dinero sí creció, pero no necesariamente para conservar el hospital, este problema aparece con mayor claridad cuando se observa la composición del gasto.
Entre 2016 y 2026, el ISSSTE ejerció alrededor de 1,085.7 millones de pesos en los conceptos registrados en la respuesta de transparencia.
De ese monto, unos 93.1 millones correspondieron al capítulo 35 de mantenimiento y conservación.Es decir, aproximadamente 8.6% del gasto acumulado del hospital se registró en ese capítulo.
En contraste, los insumos médicos del capítulo 25 representaron aproximadamente 206.9 millones de pesos, cerca de 19.1% del total.Pero la mayor concentración se encuentra en los servicios médicos subrogados.
Las partidas de hospitalización y especialización subrogadas acumularon 542.6 millones de pesos entre 2016 y 2026.
Al incluir otros registros de la misma partida 33901, el capítulo de subrogaciones alcanza aproximadamente 544.8 millones, alrededor de la mitad del gasto total registrado.
La partida de hospitalización subrogada pasó de 13.9 millones de pesos en 2016 a 51.7 millones en 2025.La de especialización pasó de 16.9 millones a 26.9 millones en el mismo periodo.
En conjunto, ambos conceptos absorbieron 78.6 millones de pesos sólo en 2025.Así, el problema presupuestal del hospital no parece ser simplemente la ausencia de recursos.
La pregunta es cómo se distribuyeron esos recursos y cuánto se destinó efectivamente a conservar la infraestructura propia del hospital.Dr. Isaac Chávez
La evolución del capítulo 25 también presenta movimientos que requieren explicación.El ISSSTE ejerció 13.1 millones de pesos en insumos médicos en 2024 en este hospital, pero el monto aumentó a 25.9 millones en 2025, un incremento de aproximadamente 98%.
Entre los conceptos que crecieron aparecen materiales y accesorios médicos menores de reposición, material de curación de alta especialidad y otros insumos.
Pero en el registro de 2026 el capítulo 25 acumula apenas 6.3 millones de pesos, una caída de 75.5% respecto de 2025.
De nuevo, el dato no puede interpretarse como evidencia de desabasto mientras no se conozca el periodo de corte y, sobre todo, si existen compras centralizadas que no aparecen en el gasto de la unidad hospitalaria.
La conducta reactiva del ISSSTE deja, por tanto, una pregunta abierta: ¿el dinero dejó de ejercerse o simplemente dejó de registrarse directamente en el Ocaranza?Limpieza: de 8.3 millones a 1.7 millonesUna de las variaciones más pronunciadas aparece en la partida 35801-0002, Servicio de limpieza e higiene.
El hospital ejerció:2022: 5.92 millones de pesos;2023: 5.32 millones;2024: 8.27 millones;2025: 1.68 millones;2026: cero pesos registrados.La caída entre 2024 y 2025 fue de 79.7%.No puede afirmarse, a partir de esos datos, que el hospital haya quedado sin servicio de limpieza.
Pero la desaparición del gasto registrado en 2026 vuelve indispensable conocer si el servicio fue contratado de manera centralizada, mediante otra partida o por otra unidad administrativa.
Una paradoja presupuestal
El hospital no aparece como una unidad sin gasto. Por el contrario, durante el periodo analizado ejerció más de mil millones de pesos.El problema es la composición de ese gasto.
Mientras el mantenimiento alcanzó su máximo de 21.2 millones de pesos en 2023 y posteriormente se desplomó, los servicios médicos subrogados se convirtieron en uno de los componentes dominantes del gasto.En 2025, por ejemplo, el Ocaranza ejerció aproximadamente 136.2 millones de pesos.
De ese monto, unos 78.6 millones correspondieron solamente a hospitalización y especialización subrogadas, mientras el capítulo completo de mantenimiento registró apenas 4 millones.
Esto significa que por cada peso registrado en mantenimiento hubo cerca de 20 pesos destinados a esos dos conceptos de servicios médicos subrogados.
La comparación no implica que los servicios subrogados sean innecesarios. Lo que plantea es una cuestión de política pública desde el sistema de salud federal: ¿qué proporción del gasto debe destinarse a contratar servicios externos mientras la infraestructura propia envejece y acumula fallas?.
ISSSTE comenzó a corregir en 2026Después de las protestas de junio, el ISSSTE anunció trabajos que incluyen mantenimiento preventivo y correctivo de chillers y unidades manejadoras de aire, limpieza de ductos, reparación de fugas, instalación de minisplits, mantenimiento de tableros eléctricos y trabajos en instalaciones hidrosanitarias.
El Instituto también informó en julio que continuaba reforzando la climatización de consulta externa y que había incorporado nuevo equipo de aire acondicionado.
Es decir, la institución terminó ejecutando en 2026 un programa extraordinario de rehabilitación que incluye precisamente algunos de los sistemas que durante los años anteriores muestran reducciones importantes en el gasto registrado.
Eso no demuestra por sí mismo una relación causal entre el menor gasto de mantenimiento y las fallas de 2026.
Pero sí establece una secuencia que merece ser investigada: mayor gasto de mantenimiento en 2023 → caída pronunciada en 2024 y 2025 → crisis de infraestructura en junio de 2026 → anuncio de una rehabilitación extraordinaria por 45 millones de pesos.
La información que faltaLa respuesta a la solicitud 425826 permite identificar los montos ejercidos, pero no basta para determinar qué ocurrió detrás de cada peso.
Para establecer responsabilidades sería necesario conocer los contratos, proveedores, procedimientos de adjudicación, vigencias y objetos de contratación correspondientes al mantenimiento del hospital.
También sería necesario identificar qué ocurrió con la partida de limpieza que pasó de 8.27 millones de pesos en 2024 a 1.68 millones en 2025 y aparece sin ejercicio en 2026, así como las compras de insumos médicos que provocaron el aumento de casi 100% en 2025.
La información disponible permite formular una pregunta que Marti Batres al frente del ISSSTE todavía tendría que responder:
¿El hospital Fernando Ocaranza recibió menos atención presupuestal para conservar su infraestructura, o el gasto simplemente fue trasladado a otras partidas y unidades administrativas?
La respuesta es relevante porque el deterioro físico del hospital dejó de ser una denuncia de trabajadores y derechohabientes para convertirse, en junio de 2026, en el motivo de un programa oficial de rehabilitación.
Y porque, según la propia información del ISSSTE, para entonces el problema ya requería una intervención estimada en 45 millones de pesos.
Los montos de 2026 corresponden a un ejercicio en curso y deben interpretarse con cautela.—



