El mundial que desnudó las miserias de la 4T

La Viña del Señor

En plena justa mundialista, en donde México es país anfitrión, Morena decidió abrir la cancha de sus precandidaturas y para tapar los actos anticipados de campaña optó por la farsa de elegir a los Coordinadores de los Comités de Defensa de la Transformación en las entidades con elección de gobernador en 2027, hermanos gemelos de los Comités de Defensa de la Revolución implementados por Fidel Castro en Cuba, como unidades de control político en la isla.

A la vista en Morena está seleccionar a 17 coordinadores a gubernaturas, 500 diputados federales, 200 plurinominales; 1894 aspirantes a alcaldías en 30 estados y mil 98 diputados en 31 congresos locales, siendo tres mil 419 candidaturas.

La mano del caudillo

Así, adelantando los tiempos electorales, el jefe real del partido oficial, con asiento en Palenque, ha decidido en una jugada política muy conocida sacar a sus huestes a la calle para tratar de apaciguar las embestidas del tío Sam, que pusieron en jaque a la élite morenaca al exhibirla como aliada de las organizaciones criminales, en la modalidad que el lector guste y mande, así como la incapacidad de algunos de sus cuadros más prominentes para mantener el cerco al quedar expuestos como nulidades en la operación política-electoral y como viles aspiracionistas, incapaces de sostener el legado dejado por el Mesías tropical y su narrativa de austeridad republicana, humanismo mexicano y pobreza franciscana, cuyo discurso moralista quedó hecho añicos por la exhibida de los excesos y la rapacidad de la clase política morenista, los escándalos de corrupción, las narco elecciones de 2021 y 2024, en algunas partes del país, el descabezamiento de la dirección morenista con la salida de Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán y las derrotas en Durango, Veracruz y recientemente en Coahuila, las tres endosadas a Andy, el mirrey del la 4T.

Y de tal nivel era la catástrofe que se cernía sobre el partido oficial y sus principales gargantones que hubo de salir al rescate su máximo caudillo, quien con su carta de añoranza del otro Trump buscó poner orden al interior y dar línea sobre lo que sigue a costa de minimizar la imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum y evidenciando que en México la presidenta está encargada del manejo de la burocracia de la administración pública federal y de que el señor de la Chingada, de la estrategia política en curso de cara a las elecciones de 2027 y 2030.

En esa estrategia de sacar al partido a las calles para movilizar a la militancia ante la pérdida en la aprobación popular, baja del consenso y el lodazal y desgaste del caso Sinaloa, con presión del arranque le mundial en cima y la ruda actividad de grupos radicales con intenciones de provocar caos y alterar el orden, se inscribe el llamado de Ariadna Montiel, a convocar en todo el país a la gente a reuniones informativas sobre la defensa de la soberanía nacional y adelantar los tiempos de selección de las candidaturas disfrazadas, lo que ha sacudido a las diversas instancias de los aparatos gubernamentales convirtiéndoles en verdaderas ollas de grillos y de relevos por las renuncias de quienes buscaran la siguiente liana.

El deterioro en la imagen del partido morenista por goteo es una realidad, sin que los partidos opositores estén mejor, al dejar de ser opciones para quienes se encuentran inconformes dentro de Morena, de ahí que la presidenta Sheimbaum, haya optado por figurar en escenarios controlados y sacarles la vuelta a escenarios de alto riesgo, cancelando sus giras recientes por Aguascalientes y Zacatecas.

De las 17 entidades con gubernaturas en juego en 2027, Morena apenas anda con ventaja en 10, según sus encuestas internas, a las que no hay que hacer mucho caso, cuando en 2021 Rubén Rocha Moya había perdido la encuesta y por obra y gracia de AMLO fue el candidato y de Los Chapitos gobernador de Sinaloa.   En San Luis Potosí, el PVEM corre aparte.

Entre la fiesta y la realidad

En 1970 y 1986 México se encontraba padeciendo en el primer caso una grave crisis política producto de la cerrazón del régimen de Gustavo Díaz Ordaz a las demandas de actores emergentes, como el estudiantado y en el segundo caso, Miguel de la Madrid era señalado por su tardanza y torpeza en abordar las consecuencias del sismo de 1985, sobre cuyos escombros emergieron los grupos políticos de la capital del país, entre otros la Asamblea de Barrios y Gran Tenochtitlán de Dolores Padierna y René Bejarano, de los que posteriormente se nutrieron la oposición encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas de la Corriente Democrática del PRI en 1988, luego el PRD y finalmente Morena y que han hecho de la CDMX un bastión de la izquierda.  

Por eso la presencia de ambos mandatarios priístas fueron objeto de rechiflas y bullas en los partidos inaugurales y de clausura de los mundiales de 1970 y 1986, que inmortalizaron a figuras como Pelé y Maradona.  Ni su envestidura de jefes de Estado los salvó del rechazo popular en los estadios.   

Tal vez por eso fue noticia la inasistencia de la presidenta Claudia Sheinbaum al partido inaugural en el monumental estadio Azteca, en donde ante tal vacío la actriz Salma Hayek robó cámara, pero si su presencia en la cena de gala al presidente de la FIFA en el Castillo de Chapultepec.

En un país en donde la figura presidencial es sinónimo de la concentración del poder político -obtenida artificialmente la mayoría en las cámaras legislativas mediante el chantaje y la sobrerrepresentación y los acordeones en la elección judicial con intervención de los gobernadores y alcaldes- y su titular se erige como el cacique de caciques, y así han actuado los titulares del ejecutivo federal desde Alvaro Obregón a la fecha, con sus capítulos de Maximato, como el de Plutarco Elías Calles y el que ejerce AMLO en la actualidad, hecho público con la acción coordinada del discurso soberanista de la presienta Sheinbaum en el monumento de la revolución y  la misiva de López Obrador difundida un día después.  

Este 2026, el contexto es diferente, cuando la narcopolítica y la corrupción se han convertido en temas que han puesto en jaque al oficialismo, que para salvar el pellejo hubo de recurrir al regreso de su máximo caudillo.

Corría el año de 1974 cuando Chile, tras casi nueve meses del pinochetazo, celebró su mundial, lo que valió la reflexión del filósofo Luis Villoro, quien había tomado partido por Salvador Allende, en su texto “El futbol y la utopía”,  halló en el futbol una gran respiro, en el que se despliega “el gozo de los cuerpos en libertad, el entusiasmo de la contienda, los destellos del ritmo y la armonía” y advertía que con el balompié “huimos de nuestra realidad cotidiana –violenta y represiva–, pero vislumbramos también la posibilidad de una realidad distinta. Es, como una alegoría de otro mundo posible”.

Hacía notar que el mundo del futbol pertenece a la utopía, pues permite vislumbrar una realidad humana donde, en lugar de la represión y el poder, rija la igualdad, la espontaneidad, la alegría de vivir, la belleza.  

El Mundial derrota a la CNTE

La polarización autoritaria impuesta desde el populismo, quedó clara cuando se habló de que los aguafiestas están en contra del buen nombre de México y esa dualidad entre el estadio y la alegría futbolera y demanda sociales incumplidas y sectores heridos y molestos, que a diferencias de la CNTE, con su actitud extorsionadora, tienen sus demandas bien definidas como las madres buscadoras, los agricultores, los transportistas y los ecologistas.

Y dentro de los saldos más reconocibles de la coyuntura mundialista fue la derrota política de la CNTE, que amenazaba con aguar la fiesta futbolera con los ojos del mundo puestos en México por el partido inaugura de la justa. La debacle de la Coordinadora magisterial, disidente del SNTE, se debió a la cerrazón del dialogo de la presidenta Sheinbaum, quien a unos días del arranque del mundial parecía acorralada, el corte de los flujos de apoyo a la organización de los gobernadores morenistas de Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero, entidades en donde tienen sus principales bastiones y a que AMLO la dejo volando por sus demandas exorbitantes, que ni él en su sexenio se atrevió a cumplirles.

Así Morena y el obradorismo pierden a un aliado crucial y cuya fuerza menguada y debilitada exhibida en sus plantones en la CDMX por el regreso de los maestros a sus estados y la sensación de derrota a cuestas, con sus liderazgos desgastados por las promesas incumplidas, dejó de ser útil.

El poder invisible cuatrotero

Ha sostenido Norberto Bobbio en su texto “Democracia y secreto”, que debajo del gobierno visible existe otro que actúa en las sombras o, peor aún, en completa oscuridad. Ese poder invisible puede actuar junto con el Estado, en sintonía o en oposición, cuando busca eludir o violar con impunidad las leyes y por ende el control democrático de ese poder oculto es un reto a la gobernabilidad y visos de ese dominio durante los tiempos de la 4T han ido saliendo a flote, como son expresiones de redes de huachicol, las redes de empresas factureras, los pactos criminales, los acordeones electorales, colonización de los organismos autónomos, censura, uso de programas sociales con fines electorales,  el Clan de los hermanos Andy y Gonzalo López Beltrán, la Barredora, etc.    

Fantasía obradorista

Carlos Illades, una de las voces más críticas desde la propia izquierda, en su libro “La revolución imaginaria. El obradorismo y el futuro de la izquierda en México”, apunta que la 4T es una ficción de izquierda y la derecha y de que la transición no acabó con el régimen priísta modelado por Plutarco Elías Calles y perfeccionado por Lázaro Cárdenas y define al obradorismo como un movimiento conformado por distintas corrientes ideológicas, pero unificado por la figura de Andrés Manuel López Obrador. De hecho, es un movimiento creado alrededor de López Obrador, sostiene el autor.

Illades reconoce que la 4T es un gobierno sin mediaciones institucionales, es la relación directa del líder con las clases populares, mientras que el PRI era un partido que institucionalizaba más las cosas.  

Para el académico, el obradorato se instalaría en el gobierno de Claudia Sheinbaum, a través de su junior Andy, a quien impuso en Morena, sin embargo, sus fracasos como operador político y electoral están a la vista y lo echaron fuera de la dirección nacional morenista y ahora busca el fuero a través de una candidatura a una diputación federal en Tabasco.

Por su parte Ernest Mendel en su libro “La teoría leninista de la organización”, afirma que Lenin, no enfatizaba en el aspecto formal de la organización, sino en la función política y social de esta.  Obviamente Mendel se refería al partido revolucionario que implicaba el desarrollo de la conciencia de la –ya en desuso– clase obrera, algo que difícilmente pudieran encarnar Andy, Adán Augusto López, Layda Sansores, Mario Delgado, Ricardo Monreal o Gerardo Fernández Noroña, no se diga Heriberto Aguilar, Tino Sarabia, Sebastián Orduño o Karla Córdova.  

Y como bien dice Mauricio Merino en su columna titulada “El anclaje de AMLO”, López Obrador no pudo convertir sus críticas en soluciones a los problemas del país y la gente no votó en 2018 -ni en 2024, se acota- para seguir diciendo “estábamos mejor cuando estábamos peor”.