Mosquitos, jeringas rellenas y contaminación, así operaba la clínica de sueros vitaminados en Hermosillo, Sonora

Un paciente de los sueros vitaminados que ocasionaron la muerte de 6 personas narró su experiencia en la clínica de Hermosillo

Tras la muerte de seis personas en Sonora por la aplicación de sueros vitaminados se revelaron las condiciones en las que operaba la clínica responsable.

La Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) de Sonora intervino la clínica Medicina Regenerativa Celular, ubicada en Hermosillo.

La clínica era atendida por Jesús Maximiano Verduzco Soto, quien se denominada médico homeópata y se encuentra prófugo.

Dentro del inmueble se hallaron medicamentos, soluciones inyectables, botellas con líquidos, expedientes, equipo de cómputo y dispositivos de videograbación, mismos que fueron asegurados.

Pero gracias a imágenes compartidas por familiares de las víctimas, pacientes y expacientes se revelaron las condiciones insalubres en las que operaba la clínica.

Se reveló que si bien algunos pacientes esperaban dentro de la clínica a que el suero les fuera suministrado, otros salían canalizados para completar el procedimiento en sus casas o algún otro lugar.

Asimismo se descubrió que las herramientas utilizadas para la aplicación de sueros vitaminados estaban contaminadas.

Tal sería el caso de las jeringas para la preparación de los concentrados, que se documentó, eran llenadas previo a la consulta con pacientes.

 Paciente de suero vitaminado narra condiciones insalubres del servicio

Julio Gaxiola narró en redes sociales su experiencia con la aplicación de sueros vitaminados en la clínica de Jesús Maximiano Verduzco Soto, ubicada en Hermosillo, Sonora.

Señaló que aunque “nunca creí en estos sueros” acudió por presión de familiares en un intento por mejorar su estado de ánimo y salud física.

Julio describió que al entrar por primera vez al consultorio lo que más le sorprendió fue ver a niños canalizados.

Detalló que el ambiente era “zen“, lo que coincidía con la imagen homeópata y naturista de la clínica.

Sin embargo, expuso que había muchos mosquitos, lo que lo hizo temer ser contagiado de dengue, chikungunya o zika.

Agregó que en las paredes del consultorio había múltiples certificaciones de Verduzco Soto, si bien la mayoría eran de seminarios de Medicina Estética.

Al entrar al consultorio, refirió Julio Gaxiola, fue recibido por Jesús Maximiano, quien portaba un mandil de plástico transparente lleno de polvo blanco y “una jeringota de esas como para rellenar pavos“, con la cual preparó el suero que le aplicó.

Dentro del consultorio, el paciente advirtió que había en exhibición productos naturistas.

Pero la señal de alarma para Gaxiola fue que Verduzco Soto le aseguró que con los sueros dejaría los antidepresivos y el antiepiléptico que tomaba, pues “hablar de quitarle la medicación a alguien así de sencillo no me latió”.

Al momento de la aplicación del suero, el paciente fue atendido por una enfermera que mientras manipulaba jeringas y demás herramientas comía galletas y aperitivos.

Julio Gaxiola se aplicó un total de tres sueros vitaminados, teniendo en el último una mala experiencia.

Explicó que el suero se lo prepararon tan cargado que se quedó profundamente dormido en la sala de espera de la clínica y que otra paciente lo despertó para advertirle que el contenedor del suero se le estaba llenando de sangre.

Criticó así la falta de atención de las enfermeras para notar que le había dado reflujo de sangre.

Para finalizar su relato, el paciente dijo no haber presentado malestar alguno tras los sueros, pero exhortó a confiar en su intuición y no suministrarse nada que no esté debidamente recetado por un verdadero médico.